Y puede que en este campo no demostremos mucho pero sabemos darle al cuero sobre agua.
Que se rían de nosotros aquellos que tienen templos para jugar al balón, pero nosotros tenemos un campo que vale su peso en oro y nunca mejor dicho.
La gente se sorprende, hoy me ha pasado, cuando les enseñas una foto del rectángulo en el cual han pasado tantas cosas por las que has llorado o reído, gritado o cosas que te han dejado muda.
La gente, en general, se ríe o queda sin palabras.
¿Eso es un campo?
No, no es un campo.
Es un terreno de juego, yo prefiero llamarlo así.

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