lunes, 9 de marzo de 2015

Odiando

Odio que me digan que me he equivocado, sí he fallado en algo ya me daré cuenta yo por mi misma
Odio que expresar lo que sientes o decir lo que piensas sea algo con lo que poder hacerte daño.
Odio que haya gente que infravalore a los demás, sólo por el hecho de ''ser mejores''.
Odio las matemáticas y la física, aunque más la segunda.
Odio tener que ir al colegio, no por el hecho de estudiar si no por ver como la gente habla a tu alrededor y se ríe y que tú en el 80% de los casos no formes parte de esa conversación o que tu risa no vaya a conjunto con las demás.
Odio el Francés. Sólo estudiar, oírlo me parece precioso pero se me da demasiado mal.
Odio eso que hace a veces la gente de repetirte una y otra vez lo que tienes que hacer.
Odio que me toquen sin venir a cuento.
Odio que me silben para llamarme, que me griten o que no me llamen por mi nombre.
Odio que me digan que ''escribes muy bien'', mentira, no seáis pelotas.
Odio que me digan que ''odias demasiadas cosas''.
Pues sí, así es.
Odio más de la mitad de las acciones que puede hacer un ser vivo a lo largo de su vida, como también odio la mitad de las cosas que puede poseer. 
Y no creo que odiar sea malo, también me gustan un montón de cosas que no suelo decir pero que suelo rabiar de alegría cada vez que las hago, como puede ser ir a verles jugar un partido.
Bueno, eso es más que alegría... Eso es lo único que no odio, odié u odiaré jamás.
Eso es lo único que me gusta por encima de cualquier persona, sentimiento, acción, cosa, lugar, país o color, porque como ellos nadie (ya lo sabéis)





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