''Y te dejas llevar, esperando que el tiempo te deje en tu lugar o que te deje como estás, hundido y tumbado en la cama de tu habitación, mientras la música te recuerda cómo la dejaste escapar, como la miraste y, se os escaparon las ganas. Como te pudo el orgullo, ¿eh? No, yo creo que la verdadera razón es que ella fue más lista que tú''.
Vuelven a ser las mismas uñas pintadas de negro opaco las que teclean sobre el ordenador, haciendo amago de algo tan difícil como escribir.
Hace tiempo que no escribo porque al abrir el ordenador y empezar, no llego a escribir dos palabras sentidas con coherencia. Ni trágico ni gracioso, ni bonito ni feo: Nada.
¿Y sabes por qué?
Porque a tu lado todo, absolutamente todo, me daba igual.
Podía confiar en ti para contarte todas mis idioteces y podía contar contigo para que me ayudases, para que estuvieses ahí, apoyando o alentando a cada paso que diera.
Sí, va en pasado.
No sabes como me jode tener que poner todos estos verbos en pasado, pero es que no es culpa mía.
Mira, mi madre siempre dice que lo peor que le pueden hacer a ella es mentirle.
Pues a mi no.
Soy una persona risueña, con mucho carácter pero que a la vez me cuesta muchísimo abrirme a la gente.
Me puedo soltar un poco, bastante, y contar a personas que conozco desde hace poco más de un mes, aquello tan gracioso que me pasó en el colegio hoy o aquello que me contaron sobre un amaño en un partido de fútbol.
Pero a ti, en menos de un mes, te he contado mil y una cosas, por poner una cifra poco exagerada, y me he abierto totalmente: Mis miedos, mis sueños, mis pesadillas, mis gustos, mis creencias... Es que todo, lo sabes todo de mi.
Podía contar contigo. Mentira, creía que podía contar contigo.
Podía hablarte y que me escucharas. Mentira, creía que me escuchabas.
Podía contarte mis problemas y que me ayudaras. Mentira, te reíste de ellos.
Y una lista finita de podías y mentiras.
Que fácil era cuando tu estabas...
Que fácil era cuando tenía realmente a alguien que creía que miraba por mi y no por su puto ego.
Podría empezar a decirte que odio tu forma de ser, que odio que no respetes las opiniones de los demás, que odio aquella tarde en la que me dejaste moralmente por los suelos... Pero no.
Soy mucho más lista y ni te dedicaré un minuto a reprocharte nada.
Pero tampoco me voy a mentir a mi misma.
He pensado mucho después de que me fui y luego volví a pensar y me dije: ''Pero si aún no me he ido''.
¿Y sabes la razón?
No, no es porque piense en volver.
Si no porque me quiero despedir, mirándote a la cara y que así la recuerdes, para que luego te toque a ti joderte un poco. ¡Equitativo, por favor!
Pero bueno, ese es otro tema.
Ni siquiera tengo por qué escribirte, esto se va a quedar en un post con visitas, ajenas a que va por ti. Todas esas miradas que leerán cada una de las palabras que escribo... De todas ellas, ninguna sabrá quien eres.
Ninguna sabrá de que va todo esto, ninguna se lo puede llegar a imaginar...
No necesito oír de tu boca la misma frase, con releerla cincuenta veces más me basta.
Pero no me basta como para aceptarlo.
¿De verdad crees que con un ''lo siento'' se barre todo? No eres tan tonto como para creerlo, pero por si acaso... No.
Nada se borra con una frase de dos palabras.
Y te juro que me encantó.
Me encantó saber que me necesitas tanto como dices, que quieres que te ayude y que insista en que hagas las cosas bien.
Todo el mundo hace cosas de las que luego se arrepiente, todos cometemos errores: Errar es humano.
Todo el mundo tiene el privilegio de poder disculparse delante de esa persona por la cual en algún momento sintió algo.
No tiene por qué ser amor, en este caso ni por asomo, pero si cariño.
Ese cariño de decir: Para lo que quieras.
Ahora sí te digo algo: No pienso buscar a otra persona como tú.
Sí, me has fallado, te has hundido como se hundió el Titanic aún con Leonardo DiCaprio y Kate Winslet a bordo.
Te has hundido y me has arrastrado contigo, intentando culparme de todo, pero no voy a caer. No soy tan tonta.
Así que termino de escribir esto, porque la pintura de las uñas ya se está picando y eso es señal de todo lo que me está costando escribir esto, sobretodo si el remitente eres tú.
Termino de escribir esto diciéndote, a ti que no vas a leer esto, que: Tienes una última oportunidad para arreglar lo que jodiste y demostrarme que has cambiado o, que al menos, estás en proceso.
Y como final para rematar, gracias... Al papel, por dejar que le cuente todo esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario