Por cosas como éstas el fútbol es el motor de vida que necesito, y que mucha gente también.
La ilusión de un niño, sus propios cánticos... Hacen grande a esta manera de vivir.
Con su corta edad podría estar celebrando los goles que marca Messi, como harán los niños de su clase, en un colegio de Catalunya.
Pero, haciendo caso omiso a los millones y a los balones de oro, soporta las duras derrotas, el estar colgando de una fina cuerda en Primera División, las burlas del vecino... Y no tiene más de seis años.
Desde aquí, conectados por el hilo invisible que une a todos los béticos, le doy las gracias a Hugo por dejar a nuestra segunda familia bien arriba, por demostrar que valemos, que valemos mucho; por no seguir la corriente de dinero, balones de oro y medallas, por vivir la vida al lado del Real Betis Balompié.
Gracias Hugo, por saber escoger al mejor equipo del mundo.
Has elegido bien.
Aún te queda mucho camino por recorrer.
Sufrirás tentaciones de querer unirte a los que siempre ganar, harto ya de ver a tu equipo en la zona baja de la tabla.
Pero no lo harás.
Sufrirás las bromas y las preguntas incómodas o sin sentido de tus amigos, pues en Barcelona sólo hay cabida para un equipo y tú serás el raro de toda esta historia.
Pero eso te hará sentir orgulloso en un tiempo, aunque morirás de rabia por dentro cada vez que te pregunten: ¿Pero por qué no eres del Barça?
Y es que... ¿Hay alguna ley que diga que en Barcelona sólo tiene cabida ''El Glorioso Fútbol Club Barcelona''?
Así, silenciosa y sencillamente, déjame que te diga una cosa: Glorioso sólo hay uno y tú lo has encontrado.
Has sabido mirar donde otros sólo veían piezas rotas.
Tú has sido capaz de recomponerlas en tu cabeza, de modo que tuviera sentido sentir el verde y el blanco.
Gracias, Hugo. De verdad. Muchas gracias.
Gracias, Hugo. De verdad. Muchas gracias.
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