domingo, 25 de enero de 2015

Volviendo a la Época Bélica.


--Cuando escribo, no escribo lo típico y mucho menos titulo a mis textos con nombres normales. Escribo sobre el gran desastre de mi vida, el cual se compone únicamente de bajones y de alegrías.
Lo que decía, desastre. Gran desastre.
Y no lo voy a titular con un título normal, no. Yo no soy normal, lo acabo de decir.
Tampoco me contradigo nunca, así que ayer en clase de Lengua, escuchando de fondo a mi profesor hablar de Literatura, pronunció una palabra que desencadenó un nuevo texto, un nuevo capítulo de mi libro--.
''Volviendo a la Época Bélica''.
Dos equipos, dos bandas, dos capitanes.
Un poderoso juez, una muerte, un resultado.
Lo que más cuesta no es ganar, no es quedar por encima del otro; lo que más cuesta es ir sin miedo a la batalla.
¿Fácil? Nadie dijo que lo fuera.
Es demasiada tensión.
Tensión, no miedo.
Una cosa no significa la otra.
La tensión es el estado anímico de excitación, impaciencia, esfuerzo o exaltación.
El miedo es completamente distinto.
Es el recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
Y yo tengo miedo. ¡Pero porque yo lo puedo tener!
Tengo un miedo terrible de esos que no eres capaz de controlar... Supongo que nadie entiende a que me refiero. Siempre pasa, pero tengo miedo.
Yo tengo derecho a tener miedo, porque para mí sois una de las cosas más bonitas que me ha pasado nunca, ojalá supiera utilizar correctamente las palabras necesarias para explicarlo todo bien. Pero no sé hacer eso, no se escribir sin pensar en que me voy a dejar cosas por el camino. Bueno, directamente no se escribir. Me lío mucho, me distraigo... Y al final acabo dejándome más de la mitad de lo que quería decir por el camino y encima, luego cuando lo leo me doy cuenta de que sólo escribo utopías.
Algo bélico, es algo relacionado con la guerra, ¿no?
Pero apuesto a que nunca os habéis parado a buscar en cualquier diccionario que significa ''guerra''.
Yo sí. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
Pues eso, que volvemos a lo mismo.
Mi vida es un caos, un constante combate en el sentido moral.

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