A veces
sientes que no te quedan fuerzas para luchar, sientes que hasta tu propio
corazón se desvanece, porque ese gran dolor, inunda toda tu alma y también de
la de los tuyos.
Bajas los
brazos, y te preguntas ¿Hasta cuándo podré resistir?
Pero deberías saber
que el final de esta historia, aún no está escrito.
Deberías saber que
siempre hay una luz al final de cada pared.
Cuándo te quieras
rendir y cuando quieras tirar la toalla, déjame que me acerque y te diga algo,
al oído
No estás solo.
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